Esas tardes que no te apetece hacer nada, solo tumbarte en la cama y descansar o simplemente hacer el vago.
Pasas de estudiar o de hacer las cosas que tienes que hacer solo porque si te pones a hacerlas, no las vas a hacer bien y te vas a estresar más o bajar aun más tu rendimiento.
Al día siguiente sigues igual pero le tienes que sacar una sonrisa a la vida para que tus amigos o familia no noten que estés mal y así no contarles que te pasa. Tienes que seguir exactamente igual como estabas antes.
A veces, esa sonrisa cuesta, porque no es fácil estar mal y negarlo todo y decir que estás bien. Quieres seguir como estabas antes, riéndote todos los días pero no puedes. Pero aun así, piensas que todo lo bueno no parece tan bueno si no pasas algo malo antes.

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