Hay días en los que nos levantamos y tenemos tanto sueño que ni una taza de café nos sirve, lo único que queremos es tumbarnos en la cama y dormir hasta el día siguiente, pero no puedes porque debes seguir con tu rutina e ir al colegio o a trabajar.
Hubo un día en el que me acosté a las dos de la madrugada y me tenía que levantar a las seis para estudiar. Me fui a la cama tan tarde porque estuve estudiando y ese día hice un tinychat con unos amigos y a parte de todo eso, a la una y media estrenaban un videoclip y lo quería ver. Cuando sonó el despertador, no me quise levantar pero me levanté porque tenía que estudiar y quería aprobar. Lo primero que hice fue levantarme como un zombie y dirigirme hacia la cocina a por un café. A la media hora estaba igual, dormida a más no poder. Por casi meto la cabeza en agua fría y hielo para despertarme como hice el año pasado para las recuperaciones, que eso sí que despierta.
A las ocho, fue cuando ya se despertaron mi tío y mi madre y puse mi música. Eso fue lo que de verdad me despertó, porque siempre todas las mañanas bailo y me motivo para poder ir bien al colegio.
Si hubiera sabido que la música me despierta tan rápido, me la hubiese puesto para esa mañana.
Desde ese momento, todas las mañanas que me levanto antes para estudiar o para lo que sea, me pongo una canción que me guste, y no, no me pongo de Justin Bieber.
Menos mal que solo me ha pasado una vez esto, que si no...
Un consejo que la mayoría sabréis pero que no hacéis: es mejor dormirte a las doce de la noche y levantarte a las 8 o a la hora que te tengas que levantar que acostarte tarde, porque luego te quedas dormido en clase y eso no puede ser, porque para eso te quedas en tu casa durmiendo.
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